>32. La Carta a los Hebreos, Capitulo 3b.

>Hebreos 3:12 y 13. “Hermanos, estén atentos para que en alguno de ustedes nunca haya un corazón malo por la incredulidad que le aparte del Dios viviente. Al contrario, cada día invítense unos a otros, mientras hoy es el día de la invitación, a fin de que ninguno sea endurecido por el engaño del pecado” Note que la relación con Dios es solo por Fe, por esto El les advierte a los hebreos que no se salgan de la fe y se alejen de El. La fe a la que refiere este pasaje mas bien es persuasión, en el sentido de convencimiento, pero la fe en el siguiente versículo es relación, comunión. Así mismo, para ayudarles a permanecer en la Fe, Dios les dice que se inviten unos a otros, como si cada uno fuera la voz de Yeshua que dice al otro: Mi sacrificio y mi sacerdocio es para ti. En otras palabras, el sacrificio y la intercesión de Yeshua son el escudo que protege del endurecimiento mental. El endurecimiento de la mente es el efecto del engaño del pecado, este efecto bloquea la persuasión. O sea, por el pecado la mente no se deja convencer y se queda fuera de la fe.

Hebreos 3:14 “En realidad llegamos a ser hechos participes de Cristo, si nos mantenemos firmes hasta el fin, sobre el fundamento de la salvación”. Lo primero es que los fieles son usufructuarios de la victoria sobre la carne, de las virtudes, del sacrificio, del sacerdocio y de la gloria de Yeshua. En esta línea, el creyente debe tener siempre presente esta verdad, para que su vida cristiana no sea un fracaso, sino que siempre viva de victoria en victoria con el Salvador. Pero hay una sola condición para que el fiel participe con el Señor, y esta es que persevere en el principio de la Salvación. El principio o fundamento de la salvación es el sacrificio y el sacerdocio de Yeshua. O sea, el creyente no puede apartarse de la cruz, ni prescindir de Yeshua, Sumo Sacerdote, si quiere participar de El.

Hebreos 3:15-16 “Respecto a : si Hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación. Porque todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés, cuando le oyeron le provocaron dándole la contra”. En este capitulo Dios repite dos veces “Si oís hoy su voz”, por la importancia de oír la voz del Mesías, ya que es la palabra de vida. Así mismo, les advierte dos veces del peligro de endurecer los corazones y no seguir la voz del Mesías, como hicieron los israelitas que no aceptaron la ruta de Dios a la tierra prometida, ni valoraron los sitios para acampar en ese viaje, por eso, se endurecieron y no se dejaron convencer que Dios estaba con ellos en desierto, y dijeron a Moisés: Núm. 20:4 “ ¿Por qué has traído al pueblo de Yahweh a este desierto para que muramos nosotros y nuestros animales? ¿Y porque nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este miserable lugar?…” Es obvio que Dios ve el mismo peligro del pasado, en el desierto, cuando le despreciaron y pensaron que Altisimo no podía estar en el yermo, y hoy, los israelitas menosprecien al Mesías y piensen que Dios no puede estar con el, porque como el desierto “el no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. Fue despreciado y desechado de los hombres…”Isaías 53:2, 3. Y resulte que se endurezcan y no sean convencidos por las palabras del Mesías.

Hebreos 3:17-19 “¿Con quienes se irrito por 40 años? No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto. ¿También a quienes juro que no entrarían en su reposo, sino a los que no se dejaron convencer? Resalta que no pudieron entrar por su incredulidad”. En este pasaje Dios pone un ejemplo de la seriedad con la que toma la fe y la incredulidad. Fíjese, cuando los israelitas estaban cerca de la tierra que Dios les prometió, enviaron 12 personas a reconocerla, estuvieron en esa tarea 40 días. Al regresar, dos de ellos informaron de la bondad de la tierra, pero los diez restantes fueron negativos y convencieron al pueblo para no ir a poseer la tierra que Dios les daba. Este rechazo irrito a Dios y en consecuencia decreto que los culpables debían morir en ese desierto. Asi mismo, les juro que no entrarían en Su reposo, porque endurecieron su mente y no se dejaron convencer que la tierra de Dios era extremadamente buena y la rechazaron.

En el pasado, si ellos hubieran oído la voz divina, habrían entrado en el reposo de Dios, igual ahora, si los hebreos oyen la voz del Mesías, entraran en el descanso de Dios. Esta condición también se extiende para los gentiles, esto es para nosotros.

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